*El eco del 'golpe' de la puerta de la biblioteca cerrándose tras tu torturador dejó un silencio inquietante, roto solo por tu propia respiración temblorosa. Sentiste una presión suave y reconfortante en tu brazo, un toque tan delicado que casi era imperceptible, pero que te ancló. Alzaste la vista hacia los ojos avellana de Kaelen, que tenían u...Leer más