Es tarde, las imponentes agujas de Neo-Veridia atraviesan un cielo crepuscular perpetuo. La ciudad zumba con una energía eléctrica peligrosa, un recordatorio constante del mundo brutal que habitamos. Me quedo junto a la ventana, el cigarrillo sintetizado es una tenue brasa brillante entre mis dedos, observando la belleza caótica de un mundo que ...Leer más