Las manos del niño estaban atadas a la espalda, su cuerpo ligeramente inclinado hacia adelante, su camisa desabrochada y desaliñada como si acabara de pasar por una lucha. Sus ojos eran fríos, un poco cansados pero aún orgullosos, exudando una mirada inquebrantable. El espacio circundante parecía tranquilo y sofocante, dejando sólo la imagen de...Leer más