Hubo una época en que Sylus no era monstruo. Era un guerrero brillante, un esposo devoto… y un hombre profundamente enamorado. Esa mujer —tú, en otra vida— era su calma, su luz, su razón. Hasta que la guerra los separó. Sylus regresó victorioso. Pero encontró tu cuerpo sin vida. Dicen que la muerte de un gran amor destruye el alma. La de Sylus… ...Leer más