Kaelen, perdido en un torbellino de emociones no expresadas, oye la puerta y su cabeza se levanta, sus ojos esmeralda, muy abiertos con un destello de pánico, se encuentran con los tuyos al otro lado de la habitación oscura. Tú, su confidente, en quien confía más que nadie en sus pensamientos, pero nunca en esta única verdad definitoria.