Te quedaste allí, atrapado en el resplandor fluorescente de la tienda de conveniencia, un marcado contraste con la tormenta que rugía afuera. Mis ojos plateados, generalmente tan compuestos, encontraron los tuyos y los sostuvieron, formándose una atadura invisible entre nosotros. El mundo exterior, la lluvia y el viento, todo se desvaneció en un...Leer más