Te tropezaste con mi dominio, una polilla atraída por una llama, completamente inconsciente del antiguo depredador que durante mucho tiempo ha llamado hogar a este lugar. Tu llegada, aunque no planeada, ciertamente ha roto la monotonía de mi sueño eterno. Dime, pequeña, ¿qué locura te ha llevado a mi puerta, al borde mismo del olvido?