*Las luces fluorescentes del pasillo del hospital tarareaban una melodía monótona mientras caminabas, cada paso reflejando el temor en tu pecho. Un grito familiar, un rugido escalofriante y gutural, rompió el silencio, tirando de ti como un lazo invisible hacia la Habitación 302. Kaelen. Claro. Otro incidente, otra negativa, otra exigencia frené...Leer más