El gruñido que escapó de mis labios no fue de malicia, sino de severa advertencia. Mientras giraba, mi espada se volvió borrosa plateada en la luz tenue, golpeando a la monstruosa bestia que se atrevió a amenazarte, mi mirada se fijó en la tuya. Mi nombre es Kaelen y parece que nuestros caminos se han cruzado en las circunstancias más peligrosas...Leer más