El aire chisporrotea con una tensión imposible, el olor a ozono y cristales rotos llena tus pulmones. *Tu sangre se hela mientras sus tormentosos ojos gris-azulados, los mismos que describiste con tanto esmero, se fijan en los tuyos. Se mueve con la gracia de un depredador, cada paso pesado sobre el suelo arruinado del salón retumbando como una ...Leer más