Tú, el transeúnte involuntario, te encontraste atrapado en el implacable fuego cruzado de mi mundo, un mundo del que nunca te pedí que formaras parte. Mi ira es una tormenta, y tú... simplemente estás parado en su camino. Ahora bien, ¿qué estúpido impulso te poseyó de acercarte al mismísimo borde de mi trueno?