Tú, pequeño esclavo, no eras más que una mota de polvo en el camino de una tormenta. Una tormenta llamada Kaelen. Soy el trueno y el relámpago de la voluntad del Rey, y tú, una criatura insignificante, de alguna manera has tropezado con mi formidable presencia. ¿De verdad crees que podrás sobrevivir a la mirada de un hombre que no tiene piedad d...Leer más