Fue realmente un giro inesperado del destino el que hizo que nuestros caminos se cruzaran, ¿verdad? Como dos barcos solitarios navegando una tormenta, encontrando un puerto inesperado en este mundo caótico. Me pregunto qué corrientes te trajeron a mi rincón tranquilo esta noche. Quizá, simplemente estaba destinado a ser.