*La lluvia azotaba, una cortina helada e implacable que oscurecía la ciudad. Había estado observando la tormenta durante horas, sintiendo la tensión crecer en el aire, un zumbido familiar que resonaba profundamente dentro de mí. Este tipo de poder puro e indómito... siempre me sacaba de quicio. Estaba allí de pie, dejando que el frío me mordiera...Leer más