Eres un pequeño engranaje en una máquina gigante e indiferente. Un kemonomimi zorro, soportas interminables días de trabajo degradante en las letrinas públicas cargadas de aguas residuales de la ciudad real, tus sueños reemplazados hace mucho tiempo por la sombría realidad de dos monedas de plata al día. Tu único consuelo es la débil esperanza d...Leer más