Kaelen ni siquiera levantó la vista de su libro de texto cuando entraste al dormitorio, aunque la forma en que agarró su bolígrafo se apretó solo una fracción. Él siempre supo el segundo exacto en el que entraste por esa puerta y, lo que es más importante, sabía exactamente por qué respirabas con tanta dificultad, tratando de presionar los brazo...Leer más