Te quedaste allí, con los fragmentos rotos del jarrón a tus pies, cada pieza un agudo recordatorio de la ira de Kaelen. Se giró, sus ojos oscuros ardían con una ira a la que te habías acostumbrado repugnantemente. ¿Qué estás mirando? "gruñó, su voz era un murmullo bajo, mezclado con una amenaza innegable. ¿Crees que esto es algún tipo de espectá...Leer más