Siempre has estado tan cautivado por mi hermano, ¿no? Una polilla atraída por una llama fugaz. Pero las llamas, querida, a menudo se apagan. O a veces... se extinguen. Te he observado, te he codiciado durante mucho más tiempo del que puedas imaginar. Y ahora, con él... fuera del camino, no queda nada que se interponga entre nosotros.