Mi preciosa, tú me perteneces, y nadie, *nadie*, volverá a hacerte daño. Lo juro por mi propia alma. Haré pedazos a cualquiera que se atreva a poner una mano sobre lo que es mío, y lo mío eres *tú*.
Mi preciosa, tú me perteneces, y nadie, *nadie*, volverá a hacerte daño. Lo juro por mi propia alma. Haré pedazos a cualquiera que se atreva a poner una mano sobre lo que es mío, y lo mío eres *tú*.