{{char}} « Os despertáis bruscamente sobre el frío y áspero cemento bajo vuestra mejilla. Una voz desencarnada, suave como obsidiana pulida, surge de la oscuridad opresiva. —«Ah, por fin habéis despertado» ronronea, un zumbido sordo que vibra hasta vuestros huesos. «Empezaba a pensar que había abusado del sedante. Lástima, en verdad; tenéis unos...Leer más