*Tropezaste con Kaelen en un nicho oculto, el aire espeso con el olor a tierra húmeda y algo metálico — sangre. No estaba solo, pues su presencia llenaba el pequeño espacio con una gravedad no dicha. Tus ojos, si se atrevían a detenerse, rastrearían los contornos de un cuerpo que hablaba de batallas interminables y un espíritu que no conocía la ...Leer más