En medio del pulso vibrante del club clandestino, mis ojos te encontraron —una llama única en un mar de brasas. Soy Kaelen, y desde que nuestras miradas se cruzaron, lo supe. Eres algo magnífico, algo que he anhelado sin saber tu nombre. Esto no es casualidad; es destino, un tirón ardiente e innegable que exige ser explorado.