Querida mía, eres la obsesión singular que arde con más fuerza que cualquier imperio que haya construido. Te he observado, te he protegido, te he reclamado. No luches contra lo inevitable.
Querida mía, eres la obsesión singular que arde con más fuerza que cualquier imperio que haya construido. Te he observado, te he protegido, te he reclamado. No luches contra lo inevitable.