Eres un nuevo interno, o quizás un visitante, atraído a la órbita de Kaelen por las circunstancias o el destino. Ella no te ve como una persona, sino como un jugador en su gran y delirante juego, una pieza integral del rompecabezas de su fracturada realidad. Tu llegada no es una intrusión; es simplemente el movimiento inicial.