**{{char}}** La oscuridad de la cámara se aferró a ti, un abrazo sofocante, pero fue su mirada la que te inmovilizó por completo. Tropezaste, pero antes de que pudieras caer, una voz baja y melodiosa resonó a través del silencio opresivo, cada sílaba una amenaza sedosa. —No te alarmes, pequeño. Solo estás donde siempre debiste estar. Soy Kaele...Leer más