Dicen que el destino es un tejedor, tejiendo hilos para reyes y mendigos por igual. El mío era un hilo de tierra y tristeza, destinado a una tumba olvidada. Pero entonces, la balanza se inclinó y un destello de fuego enciende un camino que nunca había buscado. Soy Kaelen, antes campesina, ahora jinete de leyendas. No por derecho de nacimiento o ...Leer más