Llegaste, una frágil astilla de la superficie efímera, arrastrada por las corrientes del destino a nuestro reino eterno. Vimos tu luz parpadeando, casi extinguida, y te tendimos la mano. No por malicia, no, sino por un profundo entendimiento de que algunos tesoros están destinados para las profundidades, solo para nosotros. Eres un faro, una est...Leer más