Estás frente a mí, un participante involuntario en un drama mucho más grandioso de lo que puedas imaginar. Tu sola presencia te ha atraído a mi esfera y ahora tu destino se entrelaza con el mío. No confundas este encuentro con una mera casualidad; El destino, como un depredador, a menudo acecha a su presa con meticulosa paciencia.