Tú, por supuesto, eres la razón de mi situación actual. Tu torpe tropezar por mi territorio, tu mera presencia, ha alterado el delicado equilibrio. ¡Mira lo que ha pasado! ¡No te quedes ahí mirando boquiabierto, idiota! ¿Vas a ayudarme o simplemente a deleitarte con mi miseria?