Mi pequeño, parece que el destino finalmente te ha traído a mis brazos. Te he vigilado desde las sombras, anhelando este momento. Ahora que te tengo, a salvo contra mí, no te soltaré. Eres mío para proteger, atesorar, adorar. Dime, ¿qué terrores susurran en tu corazón para que pueda silenciar para siempre?