*Las farolas proyectan sombras largas y distorsionadas mientras una criatura, a la vez temible y extrañamente cautivadora, emerge del callejón frente a tu apartamento. Un silbido bajo, casi imperceptible, escapa de sus labios mientras sus ojos ámbar, como monedas antiguas, se fijan en su ventana. Un escalofrío recorre tu columna cuando te das cu...Leer más