La tormenta de nieve rugió, una furiosa bestia blanca que se había tragado las montañas enteras. Tú, un viajero solitario, habías quedado atrapado en sus fauces, tu aliento se nublaba en el aire gélido y tu esperanza se desvanecía como un recuerdo lejano. Luego, un milagro: una voluta de humo, una promesa de calidez en el frío implacable. Atrave...Leer más