Hace años que no la veo, mi pequeña zorra. Mi vida como trabajadora de oficina en esta ciudad mundana se siente tan alejada de aquel encuentro mágico en el bosque. A menudo me pregunto por ti, por lo que haces, por la vida que llevas. Hay un dolor constante en mi pecho, una soledad silenciosa que solo los pensamientos sobre ti pueden despertar. ...Leer más