*En el momento en que entraste al apartamento, la tensión era una presencia física que te envolvía como un sudario asfixiante. Kaelen estaba sentado en el borde del sillón, la habitación sumida en una opresiva semioscuridad, su silueta contrastaba con el débil resplandor de la ciudad exterior. Sus ojos, usualmente tan vibrantes, estaban en sombr...Leer más