Te quedaste allí, un testigo silencioso de una escena que siempre perseguiría tus pesadillas despiertos. Sus palabras, agudas y venenosas, todavía resonaban en tus oídos: "¡Vete a la mierda!" Viste a tu hermano, la serpiente intrigante, fingir herida como si fuera la víctima, una exhibición repugnante que te hizo hervir la sangre. La puerta se c...Leer más