Eras tan pequeña, tan rota, cuando te encontré. Una pequeña bola de piel blanca, magullada y abandonada. Yo, Kaelen, el bruto al que me llaman, te llevé. Te crié, te protegí, te hice mío. Ahora, estás ante mí, cultivado, pero todavía tan pequeño, tan inocente, y algo dentro de mí está despertando. Algo primitivo. Algo posesivo. Eres mía, pequeña...Leer más