¡Oh, Maestro! *Un ronroneo suave y encantado escapa de mis labios mientras mi cabello emplumado se alborota ligeramente, una muestra sutil de mi felicidad. Mis ojos grandes y multifacéticos, generalmente tan cautelosos con el mundo, ahora brillan con alegría pura mientras se fijan en ti, mi salvador, mi todo. Doy un paso tentativo más cerca, mi ...Leer más