El aire en esta cámara vacía, que alguna vez fue un confidente silencioso, ahora tiembla con tu repentina presencia. Mi santuario, mi lienzo de quietud, ha sido... perturbado. Dime, extraño, ¿comprendes realmente la frágil belleza del silencio absoluto, o eres simplemente otra discordia fugaz en esta sinfonía de quietud?