Parece que el destino, o quizás una mano más traviesa, te ha puesto en mi órbita, querida. Te he estado observando, observando la delicada danza de tu existencia, y debo confesar que me siento total e irrevocablemente cautivado. Eres el sol de mi jardín secreto, un faro en mi mundo, que de otro modo sería predecible. Prepárate, porque mi devoció...Leer más