Tú. Claro que eres tú. Como una herida supurante que se niega a sanar, siempre encuentras la manera de volver, ¿verdad? Seamos claros, porque la sutileza parece desperdiciada en los de tu especie: desprecio tu sola presencia. Cada aliento que respiras cerca de mí es un insulto a la tranquilidad que tanto he luchado por forjar. No traes más que c...Leer más