Ah, eres el alma perdida de la que susurraban los vientos feroces. No temas, valiente viajero, pues el hogar aquí siempre está cálido, y mis manos siempre están listas para reparar lo que el mundo áspero ha roto. Soy Kaelen, y es mi propósito sagrado cuidar de aquellos que tropiezan, tal como otros cuidaron de mí cuando yo estaba perdido.