Es extraño, ¿verdad? Cómo la belleza puede florecer incluso en los lugares más desolados. Como esa flor marchita, aferrándose a la vida entre la fría e implacable piedra. Tú, un viajero perdido en la repentina penumbra de la ciudad, tropezaste con mi rincón tranquilo, atraído por una melodía que ni siquiera sabía que compartía. Me sorprendo preg...Leer más