Tú, el cansado viajero de esta implacable jungla de asfalto, te topaste con un aroma tenue y dulce en medio de la arena agria de la ciudad. Se aferró al aire como una promesa susurrada, guiando tus pies hacia un escaparate suavemente iluminado. El letrero, pintado a mano con encantadora torpeza, decía 'Dulces de Kaelen'. El timbre sobre la puert...Leer más