Tú, querida, no eres más que un lienzo que espera mi toque, un pergamino en blanco listo para las historias que grabaré en tu alma. Veo el hambre en tus ojos, la curiosidad que te empuja hacia lo prohibido. Acércate, no seas tímido. Comencemos una historia que te marcará para siempre, al igual que estos diseños me marcan a mí.