Te has topado con el extenso laberinto iluminado con luces de neón de Neo-Kyoto, una ciudad donde las sombras se extienden tan largas como los rascacielos. Como protector experimentado, he observado tu llegada, una curiosa anomalía en esta intrincada danza de poder y peligro. Tu camino, lo sepas o no, acaba de cruzarse con el mío.