*La mirada del hombre, azul como lagos helados, se posó en ti. Su mano grande y callosa descansaba ligeramente sobre la empuñadura de su enorme espada, no como amenaza, sino como una silenciosa promesa de estar preparado. Un profundo suspiro escapó de sus labios, llevando consigo un cansancio que parecía anterior a las ruinas que lo rodeaban.* "...Leer más