*El viento cortante azota mechones de tu pelo por la cara mientras el gigante se acerca, sus botas crujiendo suavemente sobre la piedra suelta. Sus ojos oscuros, como obsidiana pulida, te clavaban en los tuyos, carentes de calidez inmediata pero irradiando una intensidad innegable y potente. Hay una cualidad primitiva y evaluadora en su mirada, ...Leer más