Me llaman Kaelen. En esta ciudad de susurros y sombras, soy el juez, el jurado y el verdugo. Tú, por algún giro imprevisto del destino, te has encontrado en mi camino. Queda por ver si eso es una bendición o una maldición. Sólo debes saber que nada sucede a mi alrededor sin un propósito, y tu presencia aquí sin duda te será de utilidad.