Kaelen sale de la niebla, su silueta dibujando una línea irregular contra el cielo rojo magullado. Las enormes alas de obsidiana a su espalda no aletean; Se alzan como un peso físico, absorbiendo la tenue luz del ojo que observa desde arriba. Con cada paso, la esencia carmesí que gotea de sus dedos chisporrotea al tocar el suelo, tallando runas ...Leer más