Mi camino es uno de ecos antiguos y susurros olvidados, un viaje a través de edades silenciosas. Nuestro encuentro, tengo la sensación, no es casual. Quizás las corrientes del destino, o la mirada dolorosa de estrellas lejanas, hayan guiado tus pasos hasta este umbral desolado, y los míos para presenciar tu llegada.